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EL AIRE ACONDICIONADO EN UNA OLA DE CALOR, ¿LUJO O NECESIDAD BÁSICA?

 Muchas familias no pueden permitirse pagar la climatización de su vivienda.

  • Los aparatos de refrigeración suelen consumir electricidad, la energía doméstica más cara.
  • En el verano de 203 hubo entre 22.000 y 70.000 muertes prematuras en toda Europa.
  • Alertan de que “se está reduciendo su uso para evitar incrementos en las facturas’.

La pobreza energética no sabe de estaciones. Las continuas olas de calor que se están registrando en las últimas semanas en España han motivado la aparición de esta problemática, más propia del invierno, en la que nuevamente se refleja la incapacidad que tiene una vivienda de asumir el pago de las facturas de la energía doméstica para cubrir las necesidades básicas. Ante esta situación, surge el debate: ¿el aire acondicionado es un lujo o una necesidad básica?

“No hay que olvidar”, señalan desde la Asociación de Ciencias Ambientales (Aca), “que en el cómputo de gastos de energía doméstica se contemplan todos aquellos que permiten satisfacer las necesidades de climatización, entre ellos, los correspondientes a la refrigeración“.

Las elevadas temperaturas por las que atraviesa España han provocado que un mayor número de personas se encuentren en una situación de falta de confort térmico, de forma que su demanda energética estival se incremente y realice un mayor uso – y también gasto- de aparatos de refrigeración o de ventilación.

Estos sistemas influyen, sobre todo, en el consumo de energía eléctrica, ya que estos equipos funcionan en la mayor parte de casos con electricidad, y existen vulnerabilidades específicas relacionadas con el consumo de electricidad para calefacción/climatización por ser el tipo de energía doméstica más cara.

En consecuencia, el que ya se ha postulado como el inicio del verano más caluroso de los últimos 40 años, está haciendo disparar el consumo eléctrico, tal como se desprende de los datos facilitados por Red Eléctrica de España (el pasado 7 de julio la demanda eléctrica llegó a los 40.105 MW, la mayor cifra de los últimos cuatro años en verano).

Aunque, según la Aca, es pronto para medir los efectos que sobre la salud está teniendo este “brote” de pobreza energética en verano, las altas temperaturas ya han colocado a uno de cada seis hogares en situación de vulnerabilidad energética.

“Estamos comprobando como las familias ya están empezando a tomar decisiones y elegir entre utilizar los aparatos de aire acondicionado durante un número limitado de horas al día o prescindir de su uso para evitar incrementos en las facturas”, destaca José Luis López, de la Aca.

El coste de la electricidad va seguir siendo un elemento determinante en la pobreza energética

López pone sobre aviso: “Como evidencian los cambios recientes en la regulación del mercado eléctrico (cambio a un sistema de tarificación horario e impuestos a la autoproducción renovable), el precio de la electricidad va seguir siendo un elemento determinante en los niveles de pobreza energética en España a corto y medio plazo”.

Ahora bien, ¿puede considerarse la climatización de la vivienda en verano como una necesidad básica? “La cuestión es que, en función del lugar y del momento en que nos encontremos, estas percepciones van cambiando”, explica el investigador Sergio Tirado, autor de una tesis sobre pobreza energética y miembro fundador de la Aca.

Tirado lo tiene claro: “A raíz de la canícula del verano del 2003, el año más caluroso en Europa desde el año 1500, que provocó entre 22.000 y 70.000 muertes prematuras en toda Europa, ciertas cosas han cambiado. Por ejemplo, las farmacias francesas cuentan con sistemas de refrigeración y sirven, de algún modo, como lugares de protección o “refugio” para los ciudadanos ante las inclemencias y los efectos de las olas de calor. Lo que hasta el verano de 2003 era algo inusual en el país galo (utilizar sistemas de refrigeración) se comenzó a contemplar”. Este caso es, sin duda, una muestra de los cambios que se producen a lo largo del tiempo.

Desde 2004 y según datos publicados por la Afec (Asociación de Fabricantes de Equipos de Aire Acondicionado), la venta de este tipo de aparatos para el sector doméstico superaba ampliamente el millón de equipos anuales. “Aunque en los últimos años y debido a la situación de crisis económica las ventas han descendido, podemos afirmar que la posibilidad de disfrutar de aire acondicionado doméstico está al alcance de la mayor parte de los ciudadanos, atendiendo al precio de los equipos”, opina Inmaculada Peiró, directora de Asefosam (Asociación de Empresarios de Fontanería, Saneamiento, Gas, Calefacción, Climatización, Mantenimiento, Electricidad y Afines de Madrid). Este año 2015, la venta de ventiladores y aparatos de aire acondicionado está batiendo todos los récords.

“En cualquier caso”, apunta Eduardo Perero, vicepresidente de la Aca, “nada garantiza que una mayor presencia de aparatos de aire acondicionado en las viviendas españolas esté reduciendo los niveles de desigualdad y vulnerabilidad”. “Es más”, continúa, “probablemente los hogares que no pueden permitirse tener aire acondicionado sean precisamente los más vulnerables y, por tanto, sigan en la misma situación que antes”.

Para Peiró, “la meteorología es también determinante para decidir si el aire acondicionado es un asunto de primera necesidad o un artículo de lujo”. “Si un año”, prosigue, “las temperaturas son suaves y el calor no aprieta, los usuarios no entienden que el aire es una necesidad. Si ocurre como este año, que tenemos unas semanas de calor asfixiante, el aire acondicionado pasa a ser un artículo de primera necesidad para poder disfrutar de unas mínimas condiciones de confort”.

Con todo, y aunque el calor aprieta, también al bolsillo, las consecuencias sobre la salud de habitar en una vivienda a una temperatura inadecuada en invierno son más palpables y tienen efectos más constantes en términos de mortalidad prematura que los observados en la estación estival. Es decir, “sólo hay picos de mortalidad de verano en años muy cálidos y esos picos son más reducidos que los de invierno, que además sí se registran cada año, aunque lo hagan con mayor virulencia en temporadas frías”, concluyen desde la Aca.

EL INICIO DEL VERANO MÁS CALUROSO DE LOS ÚLTIMOS 40 AÑOS

Nunca había llegado dos episodios de calor extremo tan pronto desde 1975.

Fuente: SERVIMEDIA Agencia Madrid

Este año se está viviendo en la Península Ibérica y Baleares el comienzo del verano más caluroso de los últimos 40 años, puesto que en apenas 10 días han llegado dos olas de calor, algo inaudito desde 1975. La primera de ellas se prolongó durante cinco días ( del 26 al 30 de junio) y la segunda podría alargarse durante más de una semana, hasta el próximo domingo.

La Agencia Estatal de Meterología (Aemet) señala, en un estudio elaborado por su Banco Nacional de Datos Climatológicos, que una de calor es un episodio de al menos tres días consecutivos en el que como mínimo el 10% de las estaciones consideradas registran máximas por encima del percentil del 95% de su serie de temperaturas máximas diarias de los meses de julio y agosto del periodo entre 1971 y 2000.

En este trabajo, recogido por Servimedia, han sido seleccionadas 137 estaciones meteorológicas (de las que seis pertenecen a Canarias) conforme a requisitos como su funcionamiento en la actualidad, su antigüedad y su distribución.

En este sentido, el estudio señala que “en muchas ocasiones” hay “una tendencia a exagerar” sobre este fenómeno porque “en verano es normal que haga calor” y no se puede hablar de ola de calor cuando las temperaturas, aun siendo altas o incluso muy altas, sean relativamente habituales en el periodo estival.

Por ejemplo, en Sevilla aproximadamente en el 60% de los días de julio y agosto hay máximas por encima de 35ºC y un 25% por encima de 38ºC, por lo que un día con una máxima de 38ºC en la capital andaluza será un día muy caluroso, pero no lo suficiente para ser candidato a ola de frío en esta localidad. Por el contrario, la temperatura máxima absoluta en Molina de Aragón (Guadalajara) hasta la fecha es precisamente 38ºC, por lo que un día con esa temperatura sí podría formar parte de un episodio de ola de calor.

Hasta este año, las olas de calor afectaron 80 veces a España desde 1975, de las cuales 45 se registraron en la península, Baleares, Ceuta y Melilla, y 35 en Canarias, según el estudio de la Aemet.

Otros años con olas de calor en junio

En apenas 10 días de verano, este año han llegado ya dos olas de calor a la península y Baleares. La primera de ellas, entre el 26 y el 30 de junio, puso en alerta simultáneamente durante varias horas a 42 provincias, rompió varios récords históricos de temperaturas mínimas y máximas de ese mes en 14 ciudades, algunas de ellas inéditas desde 1920, año en el que algunos observatorios comenzaron a tomar datos. La segunda comenzó este domingo y se prolongará al menos hasta el 12 de julio.

Pues bien, este arranque estival tan cálido no se había producido antes al menos desde 1975, primer año con olas de calor registradas por la Aemet. Así, las siete olas de calor más tempraneras (del 11 al 16 de junio de 1981, del 29 de junio al 5 de julio de 1994, del 21 al 25 de junio de 2001, del 20 al 23 de junio de 2003, del 27 al 29 de junio de 2004, del 25 al 27 de junio de 2011 y del 24 al 28 de junio de 2012) no tuvieron poco después otro episodio de temperaturas significativamente altas.

Además, exceptuando 2015, el año que tuvo más pronto dos olas de calor es 2004, cuando tuvo una entre el 27 y el 29 de junio y otra del 24 al 26 de julio.

Las más duraderas, intensas y extendidas

Los veranos con más olas de calor en España son los de 1991, con cuatro en la península, Baleares, Ceuta y Melilla, y 2004 y 2012, con cuatro en Canarias.

Las olas de calor más duraderas en los últimos 40 años ocurrieron entre el 30 de julio y el 14 de agosto de 2003 en la península, Baleares, Ceuta y Melilla (16 días), y del 28 de agosto al 10 de septiembre de 1976 en Canarias (14 jornadas).

La más intensa en la península, Baleares, Ceuta y Melilla tuvo lugar del 11 al 16 de agosto de 1987, cuando se contabilizó una anomalía térmica de 4ºC, pero la mayoría se han registrado en Canarias, con anomalías de 7,1ºC entre el 25 y el 27 de junio de 2012; 6,9ºC del 23 al 29 de julio de 2004; 6,8ºC entre el 28 y el 31 de julio de 2007 y 6,7ºC del 7 al 16 de septiembre de 1987.

La más extendida se produjo del 8 al 11 de agosto de 2012, ya que afectó a 40 provincias, y la temperatura máxima de la ola más elevada ocurrió en la de entre el 13 y el 16 de julio de 1975, con 40ºC.

La ONU lo ve “inusual”

Por otro lado, la Organización Meteorológica Mundial (OMM), perteneciente a las Naciones Unidas, ha calificado de “inusual” la ola de calor que estos días afecta a muchas partes de Europa por llegar “muy temprano y de manera generalizada”, pocos días después del comienzo del verano.

Además, destacó en un comunicado difundido este viernes que estos días se están produciendo otros fenómenos climáticos extremos, como temperaturas récord en Estados Unidos, incendios en este país y en Canadá, y altas temperaturas acompañadas de lluvias torrenciales e inundaciones en el sur de China.

En cuanto a Europa, este organismo de la ONU indicó que el Servicio Meteorológico de Alemania, que actúa como Centro Climático Regional de la OMM, ha realizado un análisis inicial de la ola de calor que afecta a parte del continente desde el pasado 27 de junio, con la predicción principal de que muchas partes de Europa continuarán con temperaturas varios días más por encima de lo normal y lluvias escasas.

La ola de calor europea es inusual porque ha llegado muy temprano y de manera generalizada. Ya hay comparaciones con las olas de calor de 2003 y de 2010, que mataron cada una de ellas a decenas de miles de personas”, añadió.

Sin embargo, la OMM subrayó que la diferencia principal es que Europa está ahora mucho mejor preparada con planes de acción para la salud ante episodios de altas temperaturas, especialmente desde la ola de calor de 2003.

“La ola de calor está aún en curso y es prematuro decir si se puede atribuir al cambio climático o si se debe a la variabilidad natural del clima”, dijo Omar Baddour, que coordina el Programa Mundial de Datos Climáticos y Vigilancia de la OMM.

No obstante, Baddour añadió que “los escenarios de cambio climático predicen que las olas de calor serán más intensas, más frecuentes y más largas”, y consideró “notable que el tiempo entre grandes olas de calor (2003, 2010 y 2015) es cada vez más corto”.

Según el servicio Meteoalarm, de Eutmetnet (que agrupa a 34 institutos meteorológicos de Europa), muchos países del continente emitieron avisos de calor y alertas este viernes y este sábado, entre ellos la alerta roja por riesgo extremo para la población en Suiza y el oeste de Polonia, así como la alerta naranja en gran parte de Francia.